Ir de fiesta es una moda que nunca se acaba, pero, ¿qué sucede con al que no le guste? Aunque a muchos les cueste creerlo, existen muchas personas a las que no les agrada la idea de salir de fiesta toda una noche y prefieren quedarse tranquilamente en casa. ¿Cómo es la relación de estas personas con el resto de sus amigos?

¿Son raritos o son más sensatos?

Existe una mala práctica y un mal pensamiento común entre los jóvenes en España: el que no sale de fiesta y bebe es que no sabe divertirse. No obstante, muchos estudios han demostrado que se puede disfrutar de una noche de fiesta sin beber una sola gota de alcohol.

A la gente que no le gusta salir de fiesta puede que le guste el ambiente, pero lo que no le gusta es ser el único del grupo que no bebe. Porque, ¿qué tiene de divertido estar caminando por la calle con tus amigos borrachos y parando cada dos por tres para vomitar? ¿Es gracioso ver a gente tirada por la calle que no sabe ni donde está del “pedo” que lleva? No, a esta gente no les gusta esto.

Las personas a las que no les gusta salir de fiesta, ¿son menos sociables?

Tampoco les gusta la idea de estar en un local abarrotado de gente con la música alta, a un volumen que hace daño a los oídos y no puedes hablar con la persona que tienes al lado a no ser que pegues un grito. Y aún así, no le va a oír bien.  Y ya ni hablar de lo que a este grupo de personas les parece el gastarse cinco euros en una botella de agua porque no quieren beber alcohol.

No, para estas personas existe otro tipo de fiestas que es ir a un pub y escuchar música tranquilos mientras toman su bebida. Si hay pista de baile salen a bailar, pero con calma, sin necesidad de tener que estarse dando golpes con todo el mundo. O van a discotecas más exclusivas, donde saben que van a estar en una sala con poca gente y se lo podrán pasar bien, porque existe un mayor control por parte de los empleados sobre lo que hacen los clientes.

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