El principal problema de la agricultura en Kenia es la escasez de agua. La falta de lluvias y el terreno seco no son propicios para cultivar vegetales que requieran un alto aporte de agua. Si bien es cierto que las verduras y hortalizas cultivadas allí son de sabor intenso debido a las elevadas horas de exposición a un sol que cae perpendicular más de la mitad del día.

En los últimos años, gracias a la Organización Mundial del Agua, se han habilitado bastantes pozos de agua potable que intentan solventar este problema, aunque siguen siendo insuficientes para garantizar buenas cosechas a nivel general.

Otro de los principales problemas es el transporte de la mano de obra hacia los campos, muchas veces los campos para recolectar están a 20 kilómetros de las principales ciudades así que los subcontratados para la recolección deben realizar horas de desplazamiento a pie, o en el mejor de los casos, en transporte público por carreteras en mal estado para llegar a su puesto de trabajo, esto unido a la falta de ayudas para los agricultores, que se traduce en salarios muy exiguos para los empleados, tienen como resultado que poca gente está interesada en este tipo de trabajo.

calcots kenia

Son muchas las organizaciones no gubernamentales que están haciendo lo que pueden en aras de ayudar a la agricultura del país, como ActionAid, que provienen de fondos al gobierno Keniata para ayudar a recolectar el agua de la lluvia para su posterior aprovechamiento en la agricultura.

Desde nuestro país España se realizan aportaciones internacionales de semillas para facilitar la creación de nuevos campos de cultivo, en particular en el 2014 se enviaron semillas de verduras como coles, calçots de Cataluña (se ha demostrado que esta variante de cebolla catalana es mucho más resistente a las altas temperaturas, y además con salsa romesco están riquísimos) o tomates pera (también más resistentes). Por supuesto esta aportación es muy exígua para ayudar a la producción agrícola de un país con tantas bocas para alimentar como es Kenia, pero es un paso más en la dirección correcta.

Finalmente cabe destacar que la automatización con máquinas agrícolas dista mucho de llegar a cubrir ni tan sólo a lo que podríamos considerar como necesidades básicas: la adquisición de un tractor por parte de un empresario agrícola Keniata supone una inversión tan enorme como una cosecha y media anual, teniendo por el mismo importe mano de obra para la recolección durante dos años.